En un hecho sin precedentes para la medicina moderna, la vacuna contra el virus que causa la enfermedad COVID-19 ya está lista, y en varios países ya se está distribuyendo (incluyendo México).

 

Pero con la vacuna comienza también un nuevo capítulo en la lucha contra la pandemia, con retos de ingeniería, logísticos y de suministro que requerirán la participación de todos los actores de la sociedad, a fin de que esta protección pueda cubrir a la población global y así lograr la inmunidad colectiva deseada.

 

En esta ocasión te contamos algunos hechos poco conocidos sobre los sectores involucrados en la producción de vacunas anticovid, con énfasis en las necesidades de productos de higiene y seguridad industrial que se requerirán durante su fabricación, aplicación y etapas posteriores.

 

Cuartos limpios: mini-fábricas de vacunas

 

Tecnología fundamental para la industria farmacéutica, los cuartos limpios son instalaciones para fabricación de medicamentos que cumplen con estándares internacionales de esterilidad y protección ante patógenos microscópicos.

 

Considerando que vacunas como la de Pfizer o Moderna requieren 2 dosis, fabricar alrededor de 14 mil millones de botellas de vidrio de grado medicinal para cubrir a todos los habitantes del planeta planteó una preocupación considerable.

 

Por ello, proveedores como Wiskind (de China) o Exyte (en Alemania) desarrollaron sistemas de paneles modulares preconfigurados y prefabricados que facilitan y aceleran el diseño, instalación y remoción de cuartos limpios para producción farmacéutica, a un menor costo y con menor impacto ambiental.

 

Cabe recordar que, dependiendo la clase ISO que determina la cantidad de partículas dentro de un cuarto limpio, es obligatorio que el personal que opera en estos espacios porte uniformes y equipo de protección personal (epp) especializado.

 

Pruebas de diagnóstico, clave para el desconfinamiento

 

Complementario a la vacuna, y como quedó comprobado en países que contuvieron exitosamente el brote de coronavirus (como Corea del Sur o Nueva Zelanda), una de las mejores estrategias para lograr el desconfinamiento de las comunidades está en el rastreo y las pruebas rápidas.

 

Afortunadamente, conforme avanzó la pandemia se pudieron perfeccionar las pruebas de diagnóstico, siendo las más importantes según Mayo Clinic:

 

  •  Prueba RCP. Conocida también como prueba molecular, utiliza una técnica de laboratorio llamada reacción en cadena de la polimerasa (RCP) que detecta el material genético del virus que causa la COVID-19. Puede diagnosticar también virus de la influenza. Si se realiza de manera adecuada es una de las más exactas.
  •  Prueba de antígenos. Detecta ciertas proteínas del virus. Otorga resultados en minutos, pero tiene más posibilidades de arrojar un falso negativo por lo que el médico puede recomendar una prueba RCP para confirmar el resultado.
  •  Análisis de anticuerpos. También conocido como prueba serológica, generalmente se hace después de una recuperación total de la COVID-19 y puede determinar si la persona ha desarrollado anticuerpos contra el virus.

 

Para la realización de estas pruebas el personal de salud debe estar preparado con EPP completo, e igualmente los pacientes (y cualquier acompañante) deberán acudir al laboratorio o consultorio portando un cubrebocas. Esto también aplica a la hora de ir a aplicarse la vacuna.

 

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Finalmente, es preciso mencionar que aun las personas que recibieron la vacuna deberán mantener las medidas de prevención de contagios de COVID-19, como seguir usando cubrebocas y mantener sana distancia en lugares públicos, así como lavar o desinfectar las manos constantemente. Esto debido a 3 factores principales:

 

  •  Algunas vacunas requieren 2 dosis, con espacio de una semana a un mes entre aplicaciones.
  •  El cuerpo tarda en desarrollar respuesta inmune. Se estima un periodo de adaptación de hasta un mes y medio para lograr la eficacia esperada de la vacuna.
  •  No todos se pueden vacunar. Para acelerar el proceso de desarrollo, algunas vacunas no se pudieron probar en niños ni mujeres embarazadas. Además, personas con alguna enfermedad que comprometa su sistema inmunológico tampoco pueden vacunarse.

 

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